Como cada año, el 2 de abril, coincidiendo con el aniversario del nacimiento del escritor de cuentos Hans Christian Andersen, se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil con el fin de promocionar buenos libros infantiles y juveniles y fomentar el amor por la lectura entre niños y jóvenes.

Nosotros también hemos querido aportar nuestro granito de arena y os traemos este post escrito por Judith Gallardo, de Genios Lectores, que una vez más colabora con Castellón Kids para ayudar a las familias a fomentar la lectura entre los más pequeños.

Abril huele a literatura: el día 2 se celebra el Día Internacional de la Literatura Infantil y Juvenil, y el día 23, como seguro que ya sabéis, el Día Internacional del Libro. Para celebrarlo con vosotros, Castellón Kids me ha propuesto escribir un artículo sobre el hábito de lectura. ¿De qué sirve que sea el día del libro, si en casa los peques no leen?

Cuándo y cómo potenciar el hábito lector en los niños

La primera duda que suele surgir es: ¿a qué edad es apropiado empezar con la rutina lectora? Y la respuesta es tan simple que asusta: cuando quieras, aunque yo te recomiendo que empieces cuanto antes.  No hace falta que tu peque lea para introducirle en la lectura. De hecho, explicar cuentos potencia el hábito. A la larga, el niño asociará la lectura a un momento del día agradable, en el que está con su papá o mamá.

Tener connotaciones positivas ante una actividad refuerza la rutina: el peque querrá leer. Tampoco hace falta que tu bebé hable o comprenda totalmente lo que le explicas. Muchas familias no empiezan a explicar cuentos a sus hijos hasta que éstos tienen tres o cuatro años, porque creen que, antes, el niño no está preparado para escuchar historias. En esta afirmación hay dos mitos que es importante desmentir. En primer lugar, cuando explicamos un cuento no solo estamos estimulando la lectura, también estamos estimulando el lenguaje. Por lo tanto, es muy enriquecedor para los bebés que les expliquemos historias, aunque no las entiendan por completo. Cuando contamos un cuento, jugamos muchísimo con la voz: prolongamos algunos sonidos (El perrito estaba muuuuuuuy contento), hacemos onomatopeyas (uy, boom, miau, guau-guau) e interactuamos con el bebé de manera directa (¿Quién viene por ahí? ¡El perrito!). De esta forma el bebé aprende a discriminar sonidos, cambios de tono y ¡hasta vocabulario! En segundo lugar, es importante diferenciar comprensión de producción: los niños comprenden la lengua mucho antes de ser capaces de producirla.

Trucos para establecer una rutina de lectura positiva

Crear hábito lector significa establecer unas rutinas de lectura, al principio pactadas y, más adelante libres. Esto quiere decir que, en un primer momento, seremos nosotros los que estableceremos un horario para el cuento. Pero poco a poco, iremos dejando espacio al peque para que decida cuándo y cómo quiere disfrutar de la lectura. Os diré tres trucos para establecer una rutina positiva:

  1. Priorizad la calidad a la cantidad. Es muy importante que el niño/a tenga ganas de la hora del cuento, pero es importante que vosotros, que sois los que vais a explicarlo, también las tengáis. Si entre semana llegáis cansados de trabajar y no vais a contar el cuento con emoción, saboreando cada palabra, interactuando con vuestro peque; es mejor que lo dejéis para el fin de semana.
  2. No obliguéis. Hasta los adultos más lectores, a veces, no tenemos ganas de leer. Por lo tanto, respeta que algunos días tu peque no tenga ganas de escuchar un cuento. Para no perder la rutina, podéis pensar en otra actividad relacionada con la narrativa, pero alejada de la lectura: recordar su historia preferida, o el argumento de alguna película o dibujo animado que le guste mucho.
  3. Buscad un buen espacio. Los peques se distraen con mucha facilidad. A veces, no prestan atención al cuento o se sienten desmotivados hacia la lectura porque estamos en un lugar muy estimulante: la mirada se les va a todas partes menos al cuento.

La elección del cuento a la hora de fomentar la lectura

Elegir el cuento es, también, el gran dilema. ¿Qué cuento puedo escoger para un niño de 1 mes? ¿Y de tres años? Ir a la librería a por una buena lectura puede ser agotador, especialmente, porque la mayoría de librerías infantiles tienen los libros clasificados por edades y la primera franja de edad es: 0-3. Y claro, lo que le motiva a un bebé de meses, no le suele motivar a uno de tres años.

Os recomiendo que para 0-2 años, contéis historias de manera oral. No es necesario que tengáis material físico. En caso de que os apetezca tenerlo, optad por cuentos de tela o de plástico, los peques pueden manipularlos sin problemas y vosotros os podéis apoyar en él, si no se os ocurre qué explicar.

A partir de los dos años, y ya hasta que sean adultos, os recomiendo que vayáis con ellos a comprarlos o a elegirlos de la biblioteca. Con este pequeño y aparentemente insignificante gesto, estáis demostrando a vuestro peque que:

  • Hay una gran variedad de géneros y formatos literarios. Por lo tanto, es imposible que entre tanta diversidad no encuentre una lectura con la que disfrutar.
  • Él es el responsable de sus lecturas: él decide qué le apetece leer.
  • Respetáis su criterio.
  • Es importante dedicar tiempo a la cultura: ir a la biblioteca, buscar el libro más adecuado, cogerlo en préstamo e ir a  devolverlo.

Espero que os sean útiles mis consejos. Recordad, eso sí, que no son infalibles: hay peques que tienen mucha más predisposición e interés por la lectura que otros. No hay que desesperarse, poco a poco.

Y si os apetece que escriba otro artículo comentando algunas técnicas para potenciar el hábito lector entre los preadolescentes, escribidlo en comentarios y me pongo a teclear.

¡Disfrutad de este mes tan bonito! ¡Leed mucho y explicad muchas historias!

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