Pues parece que ahora sí que sí: el frío ha llegado… ¿para quedarse? Bueno, ya veremos, pero la verdad es que locos nos tiene el tiempo, que pasamos de ir en manguita fina a salir de casa embutidos en jerséis, bufandas y abrigos gordos. Pero si ya en los adultos esto un rollo, con los bebés pues aún más, que no pueden verbalizarlo y toca fiarnos de nuestro instinto. Para acertar a la hora de abrigar más o menos al bebé y saber qué debemos tener en cuenta antes de comprarles alguna prenda de abrigo, hoy os traemos este post escrito por Raquel, de Babymonax, una tienda de sacos y otros artículos para bebé diseñados por ellos mismos y fabricados artesanalmente. Os animo a visitar su tienda online para conocerlos un poquito más y ver los bonitos productos que tienen. Y si después de leer el post necesitáis consejo o que os resuelvan alguna duda, Raquel lo hará encantada.

Han empezado a bajar las temperaturas, y aunque seguramente hace semanas que hicimos el cambio de armario, con la llegada del frío (y del Black Friday) estamos todos pensando en qué ropa comprar y, el eterno debate: cuánto abrigar al bebé.

Como los bebés todavía no hablan no nos pueden decir si tienen calor o frío… ERROR! A lo mejor todavía no hablan, pero su cuerpo sí. Lo mejor es tocarles la frente o el cuello para ver si están demasiado calientes o húmedos del sudor. Abrigarles demasiado puede llevar al riesgo de provocarles febrícula. Que tengan los pies fríos no significa que tengan frío.

Tenemos la costumbre de abrigar a los bebés como si fueran al polo norte y realmente no hace falta abrigarles tanto.

Lo recomendable es llevar una capa más que los adultos. Así que con la costumbre que tenemos de ponerles el body debajo más camiseta, pantalón, jersey, chaqueta, es más que suficiente. El mejor consejo es vestirlos a capas como una cebolla. Así podremos ir quitando y poniendo según estén en la calle, entremos en una tienda, una visita, el coche o cualquier otra situación. Pero recordemos desabrigarles, aunque solo sea desabrochar y quitar el gorro cuando entremos en un sitio cerrado, aunque sepamos que es para un momento, porque los cambios bruscos de temperatura es lo que hace que el bebé se pueda poner malo.

Los recién nacidos tienen muy poca grasa corporal y su sistema de termorregulación todavía no funciona correctamente, y no caminan ni se mueven, pero eso no da motivo de abrigarlo en exceso (aunque pensemos que sí y todas lo hayamos hecho al principio). Además, debemos tener en cuenta que al ir dentro del capazo o carro no sufren tanto el efecto del viento y, más aún, si llevan la capota cerrada.

Ponerles un gorrito siempre será un acierto porque pierden mucho calor por la cabeza, pero no bufandas, a parte del agobio que pudieran tener podría llegar, en el peor de los casos, a asfixia. El saco para el capazo o cochecito no hará falta que sea muy grueso si ya lo llevas abrigado, porque luego pasará calor. Si tienes un saco polar que abriga mucho quizá deberás pensar en no ponerle ningún abrigo.

Al final, vestiremos a nuestros bebés como nos vestimos nosotros. Hay gente más friolera y gente más calurosa, pero recordad usar el consejo de una capa más. Pensad que si nos excedemos y el bebé suda mojará la ropa y esta quedará húmeda, provocando que si hay un cambio de temperatura el bebé coja más frío por llevar la ropa mojada.

Conclusión, estar abrigado por demás puede perjudicarle. Cuando ya camine podrá ir con la misma ropa que un adulto.

Recordad usar el plástico para lluvia solo en ese caso, no ponérselo para evitar el frío porque crea un efecto invernadero que puede llegar a ser incluso peligroso por la disminución del oxígeno.

Si el bebé lo llevamos con nosotr@s porteando con un pañuelo, mochila, etc., pondremos más hincapié en abrigar manos, pies y cabeza, que es lo que no está en contacto con nuestro cuerpo. Recomendamos vestirle con ropa transpirable de fibras naturales que deje movimiento al bebé y que se abra por la zona del pañal para no tener que quitarle toda la ropa cada vez y facilitar la tarea de los adultos.

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