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Ayer, 26 de enero, se conmemoró el Día Mundial de la Educación Ambiental, un día para recordarnos la importancia de tomar conciencia de la necesidad de cuidar nuestro planeta y plantearnos la urgencia de consumir responsablemente.

A nosotras nos ha parecido la ocasión perfecta para aportar nuestro granito de arena y hablaros sobre la «Regla de las 6 Erres» y de cómo, con pequeños gestos y siendo conscientes de nuestros actos, podemos aportar algo en la necesaria tarea de cuidar nuestro planeta.

 

Hábitos de cuidados del medio ambiente

 

La Regla de las 6 Erres es la evolución de la que inicialmente se originó como la Regla de las 3 Erres popularizada por la organización medioambiental Greenpeace: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Unos principios básicos de consumo sostenible y responsable que, en la actualidad, ha sumado otros 3 nuevos principios o pasos que orientan hacia un cambio en nuestros hábitos de consumo, principalmente reduciendo la generación de residuos para ayudar en la difícil tarea de lograr un planeta más sostenible y saludable para todos, especialmente para nuestros hijos y las generaciones venideras.

Está en nuestras manos enseñar a nuestros peques una forma de vida más saludable y respetuosa con el medioambiente y, sobre todo, con ellos mismos. Tenemos la responsabilidad de educar a nuestros hijos e hijas para que participen activamente en la importante tarea de mejorar las relaciones entre humanidad y naturaleza. Si educamos a nuestros hijos desde pequeñitos a tener unos buenos hábitos de consumo y ser conscientes de la responsabilidad de las compras que realizamos, construir un mundo mejor es posible.

 

Residuos plásticos. Contaminación medioambiental

 

En nuestro día a día, estamos expuestos a cantidad de plásticos que no solo contaminan el medioambiente, sino que también son perjudiciales y afectan a nuestra salud. ¿Habéis oído hablar de los disruptores endocrinos? Son unos compuestos químicos presentes en muchos productos de uso cotidiano como detergentes, cosméticos, juguetes, ropa e incluso sartenes; productos de uso diario y habitual. Estas sustancias acceden al organismo ingeridas o inhaladas, aunque también pueden ser absorbidas a través de la piel. Cada vez más endocrinos españoles y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), aconsejan evitar estas sustancias.

No se trata de ser alarmistas, pero sí debemos concienciarnos y empezar a seguir una serie de pequeños hábitos que podéis llevar a cabo en familia para reducir el uso de plásticos innecesarios y construir así un entorno más sano y con menor generación de residuos

Entendemos que quizá pueda parecer una tarea difícil, ya que, por ejemplo, la mayoría de productos que compramos a diario en los supermercados vienen con envoltorios de plástico. Pero os aseguramos que no es imposible, en nuestra mano está ser consumidores responsables y evitar lo máximo posible envases y utensilios desechables, en favor de productos reutilizables de buena calidad.

 

No hay mejor manera de educar a los niños y niñas que con el ejemplo, ellos se fijan en todo, así que para que valoren las enseñanzas que les damos debemos ser coherentes entre lo que hacemos y lo que decimos, así que educar con nuestro ejemplo puede ser un buen principio para sumarse a las iniciativas mundiales sobre educación ambiental. En nuestras manos está el cambio, ¿os apuntáis? Empezar reflexionando sobre los principios de la Regla de las 6 Erres puede ser un buen comienzo, así que os la resumimos a continuación. 

 

 

LA REGLA DE LAS 6 ERRES

6 principios ecológicos para disminuir la producción de residuos y contribuir a la protección y conservación del medio ambiente.

 

REDUCE tu consumo a lo realmente necesario. Apaga la luz cuando no la necesites; evita el sobreempaquetado comprando, por ejemplo, envases familiares; utiliza bolsas de tela para hacer la compra…

REUTILIZA lo que ya existe y evita los desechables. Piensa en cómo dar una segunda vida a eso que ya no necesitas; seguro que se te ocurre algún uso.

RECICLA separando de manera selectiva los residuos que generáis en casa. Es una práctica que cuesta poco y a la que enseguida os habituaréis.

REPIENSA sobre tu poder como consumidor y diferencia entre las necesidades básicas y las prescindibles.

REESTRUCTURA el sistema económico dentro de tus posibilidades. ¿Puedes formar parte de una cooperativa de consumo? ¿Puedes intercambiar bienes o servicios?

REDISTRIBUYE para que todo el mundo pueda acceder a unos recursos básicos, bien consumiendo comercio justo, bien donando aquello que ya no necesites pero que pueda seguir teniendo vida útil.

 

En otro post os hablaremos de pequeños gestos más concretos que podéis hacer, algunos de los que aplicamos nosotras y nuestras familias y que son fáciles de llevar a cabo. De momento y para empezar, estará genial que reflexionéis sobre lo que acabáis de leer aquí arriba, porque no lo olvidéis: PLANETA SOLO HAY UNO Y NOS LO ESTAMOS CARGANDO.

 

Os dejamos también este vídeo de tan sólo 5 minutos sobre educación ambiental que nos ofrece el Ministerio para la Transición Ecológica para que podáis ver con vuestros hijos.

 

NOTA: Vamos a preparar un post con ideas para ayudar en la difícil tarea de cuidar el medioambiente, principalmente con algunas de las cosas que hacemos nosotras, pero nos encantará incluir las aportaciones que nos hagáis vosotros, así que si queréis dejar en los comentarios vuestros «pequeños gestos ecológicos«, iremos tomando nota 😉