Este es el primer verano que mis hijos no van a una escuela de verano, y no será por opciones, como podéis ver en el Especial Escuela de Verano que os preparé hace unas semanas. Después de meditarlo, y puesto que teníamos opción, decidimos que se quedaran en casa, sin prisas para levantarse ni acostarse y disfrutando de otro ritmo. Pero no os engañaré, nos surgieron dudas sobre ciertos aspectos como horarios, deberes, obligaciones… Que estén en casa en verano no debe ser sinónimo de no tener normas y de vaguear todo el día, y tampoco de lo contrario, que al fin y al cabo están de vacaciones. Por eso, cuando surgió la ocasión de que Marián Agudo, directora de Ensenya’m Centre d’Aprenentatge Psicoeducatiu, escribiera algo para Castellón Kids, no dudé en proponerle este tema. Estoy convencida de que os será de gran ayuda a muchas familias, así que a ver qué os parece. Os dejo con ella.

 

VERANO, TIEMPO LIBRE Y NIÑOS

Ya estamos en julio y con él las, en algunos casos, terribles vacaciones de verano de nuestros hijos, ya que se nos plantean diferentes preguntas:

  • ¿lo apunto a algún campamento?
  • ¿le dejo el verano para descansar y no hacer nada?
  • ¿tiene que hacer deberes en verano?
  • ¿debe tener horarios?
  • ¿qué hago con él y tanto tiempo libre?

Son muchos los padres y madres que buscan alternativas para que los niños ocupen su tiempo libre, con actividades que les entretengan y aprendan, como los campamentos, las escuelas de verano…; pero otros se quedan en casa con ellos y realizan juntos estas actividades.

No debemos de olvidar que ellos, como nosotros, necesitan unas vacaciones. Vacaciones de estudiar, ya que durante los nueve meses que dura el curso lectivo, madrugan, hacen deberes, estudian para los exámenes…

Las vacaciones son necesarias también en normas, siendo estas no tan estrictas, es decir, no acostarse a las 21-22 y pudiendo ver la televisión después de cenar o dar un paseo con los amigos; no levantarse a las 7-8, sino un poco más tarde. Esta hora se debe acordar, por ejemplo, siempre antes de las 10 y a partir de ahí, y con un listado previamente negociado.

El verano está para flexibilizar las normas y rutinas rígidas durante el curso. Pero sin darles libertad absoluta, ya que eso no es bueno. No es nada positivo para ellos que hagan todo lo que les apetezca, sobre todo si los padres trabajan, porque pueden pasar muchas horas solos, jugando a los videojuegos, durmiendo, viendo la televisión…, por lo que lo fundamental es flexibilizar los horarios del curso, con unos horarios de verano, para que el descontrol no sea muy grande.

Hay que organizar unas nuevas rutinas, flexibles, sin olvidar las obligaciones, ya que el que tengan unas tareas asignadas de antemano les enseña a responsabilizarse y ser autónomos. Estas obligaciones pueden ser iguales o distintas a las que tienen durante el curso. Si, por ejemplo, durante el colegio tienen como tarea dejar su habitación recogida por las mañanas y preparar la mesa, podemos mantenerlas, pero también podemos aprovechar para enseñarles a que colaboren con otras tareas de la casa, siendo en este periodo más fácil porque todos tenemos más tiempo. Y luego nos sirve para que la mantengan durante el curso, como prepararse la ropa del día siguiente, el desayuno y/o el almuerzo.

El verano es un buen momento para que ellos tomen conciencia del tiempo libre y aprendan a organizarlo, a gestionarlo, conociendo las actividades que se esperan que realicen durante el día; pero también pueden elegir actividades. Si son más mayores, qué quieren hacer, qué deporte les gustaría practicar, qué taller, campamento, cuándo hacer repaso del curso…, siendo lo importante que al final del día esté hecho.

Es decir, lo importante del verano no es si aprenden o no nuevos conocimientos, sino que lo importante de este tiempo es no perder las rutinas adquiridas durante el curso, o modificarlas lo menos posible, incluso adquiriendo nuevas, ya que el verano es una oportunidad fantástica para afianzar habilidades y trabajar objetivos nuevos, dándoles a los niños las estrategias necesarias para afrontar un nuevo curso con mayor seguridad y autonomía, manteniendo la organización y la rutina.

Por lo tanto, para ellos es importante:

– Que se siga una rutina, para que de ese modo los problemas en los que caigan sean menores, ya que si tienen todas las actividades programadas y el tiempo durante el día estructurado, les es más fácil saber lo que deben hacer. Pero deben de contar con ratos libres para que ellos mismos aprendan a gestionarlo de una manera adecuada. En esta rutina de verano es muy adecuado establecer unas horas de descanso y de trabajo, es decir, acordar la hora de levantarse y de acostarse.

– Hacer listas, para que si los padres trabajáis y no hay nadie que los pueda supervisar, tengan las actividades listadas hasta que lleguéis. Podéis usar listas, calendarios, horarios…, diarios o semanales, para que el niño tenga un apoyo visual de lo que tendrá que hacer, como por ejemplo de 9:30 a 10 levantarse, desayuno y aseo, de 10 a 11 deberes, de 11 a 11.30 almuerzo y tele, de 11.30 a 12 tareas del hogar como hacer la cama, quitar el polvo, ir a comprar una barra de pan…, de 12 a 13 jugar/piscina… Si son mayores también se les puede poner que coman. Esto sirve para anticipar las tareas que tiene el niño al día siguiente, ya que él sabrá por la noche el horario.

En estos listados no hay que obviar lo académico, para no olvidar ni lo aprendido ni perder el ritmo de trabajo que han adquirido durante el curso y tan valioso será para el siguiente. No debe ser mucho tiempo, con 20 minutos de leer un libro que ellos hayan elegido de la biblioteca y no sea impuesto como los que leen durante el curso; el realizar problemas matemáticos de la vida diaria y estival, como los que pueden ser ir a comprar y donde trabajamos el uso del dinero, tiempo de ir a la piscina y volver a casa, y se trabajan los relojes, viaje para saber la distancia a la que vamos y el tiempo que nos va a costar si es que se van de viaje…

– Realizar actividades al aire libre, para que la energía que los niños tienen la exterioricen de otra manera. Y además de ser una manera de consumo de energía, también lo es de relacionarse con iguales, por lo tanto, sirve para potenciar las habilidades sociales.

– Potenciar el juego como herramienta de aprendizaje, trabajando mediante ellos la atención, la memoria, la aceptación de normas y roles. Se pueden realizar entre iguales o también en familia. Es muy beneficioso que a menudo se juegue a algún juego que el niño domine, para que él tenga que explicarlo y aumente su motivación y su autoestima.

– Pensar en los campamentos de verano, donde hay actividades estructuradas, donde se relacionan con sus iguales y pueden seguir una rutina diaria. Estos son muy interesantes especialmente en niños con problemas para relacionarse, siendo estos campamentos muy beneficiosos para ellos, ya que trabajan de manera silenciosa las habilidades y normas sociales, enseñándoles estrategias para hacer y mantener amigos.

– También es conveniente hacer actividades en familia, aprovechando que en verano los días son más largos y podemos hacer más actividades con ellos, jugando juntos en la piscina, o en la playa, jugando a hacer castillos, buscando conchas…, enseñándoles a nadar, dar paseos en bici, ir de acampada. Si estas actividades familiares se hacen por la noche, y al día siguiente los padres trabajáis, debéis intentar que si son después de cenar sean actividades relajadas para que no se vayan activados a la cama, como por ejemplo ver una película en la tele o en el cine de verano que en muchos sitios se hace ahora, leer un libro, salir a pasear por la playa, pueblo o la ciudad… Siendo lo importante pasar tiempo juntos.

– En cuanto a los deberes, se debe dedicar un tiempo diario a repasar lo aprendido durante el curso. Lo ideal sería después del desayuno, o de desayunar y hacerse la cama, antes de empezar otras actividades más motivadoras y que por tanto en las que les cueste más parar. Si estamos en ese momento, ellos agradecen que valoremos su esfuerzo, y si no estamos porque trabajamos, lo debemos valorar al volver a casa. Pero si nos vamos de vacaciones unos días o vienen familiares o amigos a casa, podemos ser flexibles y esos días que no hagan deberes, ya que no debemos olvidar que ellos también necesitan disfrutar y desconectar.

Y por último, y yo diría que más importante, hay que aprovechar el verano para disfrutar del tiempo y jugar con nuestros hijos, podemos ir al campo, a la piscina, playa, montaña, llevarlos al parque, al cine, jugar a sus juegos favoritos…

 

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